Que las baldosas toquen con tanta suavidad las baldosas
hace que no parezca muy real esta lluvia,
ningún ruido.
Solo se ve prenderse y apagarse los pequeños círculo,
dando golpes al agua, blandamente.
Se encienden y se apagan, como pequeños signos
-cambiantes, rapidísimos-
de un código secreto.

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