Las novelas breves, en las que exhibe su manejo de la economía, son la aportación de García Márquez a la literatura, más que sus Cien años de soledad, que nos sorprendió en nuestra juventud, pero que hoy soporta mal una lectura. En cambio, acabo de releer su temprana La mala hora: deslumbra su tremenda funcionalidad. Va al grano.

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