Yo antes escribía siempre a mano mis novelas, y nunca tachaba nada, lo ponía entre corchetes, para que toda la frase tuviera sentido, pero para ello había que leer lo que estaba entre corchetes. Y ese era mi método. Luego llegó el procesador de textos y todo se volvió más fácil.
Sigo escribiendo con pluma, lo pongo en un precioso cuaderno hecho a mano; tengo un amigo que es un excelente encuadernador y hace unos cuadernos exquisitos. Lo que me duele siempre es escribir la primera palabra, porque son demasiado bonitos. Pero lo hago, y luego transfiero las frases al ordenador.
Yo lo que hago es escribir frase por frase, cada frase está aquí para ser escrita como se pueda antes de avanzar, y cuando termino el libro, está terminado. Habrá revisiones pero no reescribo.
John Banville