Creo que en nuestro oficio hay dos estadios: la invención, que es juego, y la redacción, que es trabajo (o se parece más al trabajo, aunque con vastos recreos). Escribir es cosa mental, redactar es una artesanía, que yo veo cercana a la escultura, porque de lo que se trata es de dar volumen y forma, esa tridimensionalidad que tiene la buena escritura.
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