La lectura de mis libros. Amos Oz

¿De verdad no lees tus libros cuando los publicas?

Leer una página que has escrito es un poco como oír tu voz en una grabadora; es extraño, embarazoso. Si alguna vez abro un libro mío, una de dos, o me frustra porque veo que ahora lo podría escribir mejor, o me frustra porque siento que ya jamás escribiré tan bien. En ambos casos me frustra, así que ¿para qué voy a leerlo? La única excepción es “El mismo mar”, al que sí vuelvo, porque no puedo creer que lo haya escrito yo. No lo siento como un libro mío. No sé de donde ha salido. Pasó a través de mí y salió por el otro lado.

Amos Oz
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